(33) Órganos de calle holandeses

Estos organillos pueden verse en los pueblos de Holanda los días de mercado y festivos. Son muy vistosos y bonitos además de animar un montón a los oriundos y visitantes. Son portátiles, tirados sobre ruedas por un caballo. No es necesario saber música para tocarlo, ya que solo hace falta girar una manivela para que suene la música. Quizá esta sea una de las razones por las que le hace ser un instrumento muy popular y estar presente siempre de modo festivo.


Los dueños de estas máquinas musicales no lo hacen por amor al arte. Ellos también tienen que comer. Piden dinero con una lata que hacen sonar al ritmo de la música. Pero hay que reconocer que el sonido que producen da cierto ambiente festivo y alegre allí por donde pasan.


Todos son distintos y muy bonitos, con sus figurinas y detalles labrados y pintados en la madera.


Para producir música solo hace falta girar una manivela, en algunos es manualmente y en otros mediante motor. Este giro de manivela hace mover sobre su eje a un cilindro que contiene unas púas de diferentes formas y tamaños que mueven a su vez a unos macillos que repercuten en las cuerdas de piano que se sitúan en el interior de un cajón haciéndolas sonar. La selección de la pieza se hace con una varilla con muescas, donde cada una corresponde a una partitura.


Y éstas son las partituras de las que hablamos. Cada partitura es un libro de madera con muescas. Como anécdota decir que las partiruras no son solo de un estilo, hay música para todos los gustos, el otro día en el mercado oímos el ¡¡ Aserejé!!


Y si queréis ver uno en funcionamiento y oirlo podéis pinchar en el vídeo de aquí abajo


En Utrecht hay un museo llamado Museo Speelklok (la palabra Speelklok significa reloj musical), donde hay una colección de instrumentos musicales que se tocan de forma automática y muchos de los cuales aún funcionan. Entre los instrumentos que se exhiben están éstos órganos de calle, de gran tamaño y típicos holandeses.

2 comentarios:

  1. Tenéis razón: son muy llamativos, alegran las calles y levantan el ánimo a todo aquel que pasa por ahí. Una costumbre muy bonita.
    Por aquí nos conformamos con un organillo electrónico, una cabra y poco más. ;)

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  2. Que chulos! pero lo del asereje dejome flipá...

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